martes, 15 de abril de 2008

INVESTIGACIÓN (10) LA ETNOGRAFÍA

IX LA ETNOGRAFÍA

9.1. Antecedentes históricos

La etnografía tuvo su origen en la Europa del siglo XIX, a la par con el auge del capitalismo y la independencia de las colonias americanas. Es pues en este siglo cuando el pensamiento antropológico se constituye en una disciplina, configurando un discurso y cobrando experiencia de campo. La etnografía, es esencialmente fruto de la mirada del mi­grante europeo del siglo XIX, de su vocación analítica y etnocéntrica, por ello, es que se desarrolla precisamente en aquellos países donde se concentró el poderío colonia­lista capitalista, y los proyectos sociales basados en la racionalidad analítica, a saber: Inglaterra y Francia.

La intención etnográfica se configura en la concomitancia de dos elementos: por un lado, el ala positiva de la ciencia como gran inventario de lo que se configura como social, buscando identificar lo que se puede llevar a ciertas leyes universales; por otro, el encuentro entre racionalismo y empirismo que resulta en una perspectiva metodológica que asume elementos teóricos como guía de un reconocimiento de los fenómenos sociales, y que, a la vez, busca reconstruir lo que acontece a través de un registro detallado de lo que aparece. Si bien la etnogra­fía pareciera coincidir en más de un punto con la fenome­no­logía, de un lado, y con el afán taxonómico de inventa­riar todo -propio del siglo de las luces- esta se constitu­ye principal y esencialmente a través de una intención de trabajo de campo.

Hacia el final del siglo XIX y principios del XX, se ensa­yaban especies de cartografías culturales, teniendo como objetos de estudio a África o Asia, o cualquier forma socio cultural que parezca salvaje o no moderna. Europa se esfuerza por rescatar las propias raíces en la vida cultural de los otros, o por catalogar aspectos pintorescos de la vida de otros. Los bruscos cambios que padecerá la cultura europea como resultado del acercamiento del mundo a través de la política y la economía y el horror de dos guerras, entre otros, desplazarán la coartada del extra­ñamiento y la curiosidad por otros intereses. La etnogra­fía queda como un oficio descriptivo potente, que hace confluir subjetividad y objetividad en el estar entre extra­ños y en el relato a conocidos y desconocidos. Ha variado, sus usuarios se han diversificado y ha ampliado su contacto con otros métodos y disciplinas, sufre frente al todo el desgarramiento de la mirada que se mira a sí misma, pero sobrevive y toma su segundo y tercer aire.

Es la llamada escuela de Chicago y las posteriores cien­cias sociales californianas, el lugar del gran cam­bio, donde­ se toma sólo lo que parece útil y no se importan ideologías y debates europeos, la etnografía es ahora un instrumento que potencia la mirada del curioso y del ana­lítico, eso es todo, y con este status penetra a todos lo campos de las ciencias sociales y del comportamiento. Toda situación social puede ser descrita, puede ser percibida en detalle, eso es lo fundamental.

9.2. ¿Qué es la etnografía? La observación de tipo etnográfica.

“Desde el punto de vista teórico y temático, la observación etnográfica sirve de instrumento principal a investigaciones que se refieren a la cultura del grupo estudiado”[1]. El observador trata de registrar todo lo que sucede en el contexto, o más bien, todo dentro de lo posible. De ello nos dan testimonio las investigadoras Margaret D. Lecompte y Judith P. Goetz [2], quienes señalan:

“Los estudios etnográficos son descripciones analíticas o reconstrucciones de escenas culturales o de grupos en forma intacta que delinean las creencias compartidas, las prácticas, conocimiento popular y conductas de algún grupo de personas. El diseño de los estudios etnográficos obliga al uso de estrategias de investigación conducentes a la reconstrucción cultural. En primer lugar, estas estrategias producen datos que son fenomenológicos. Representan la visión del mundo de los participantes que están siendo estudiados. En segundo lugar, las estrategias son empíricas y naturalísticas. Esto quiere decir, adquisición de primera mano de los fenómenos tal cual ocurren en los lugares del mundo real. Tercero, la investigación etnográfica es holística. Los etnógrafos buscan construir descripción de fenómenos totales... y tratan de generar de esas descripciones variables importantes que afectan la conducta humana y las creencias sobre estos fenómenos. Finalmente, la etnografía es multimodal: los investigadores etnográficos usan una variedad de técnicas de investigación”.

Dentro de ese enfoque, podemos decir que la principal característica de la observación etnográfica consiste en que el o los observadores –participantes o no participantes- tratan de hacer un registro lo más completo posible y en forma continua de la situación que se está estudiando. La necesidad de esta descripción detallada se basa en el principio metodológico de este enfoque según el cual sólo de esta manera es posible comprender ya sea la conducta de los individuos, sus interacciones y, en general, los procesos que se desarrollan en el grupo.

No obstante, no hay acuerdo en torno a cual sea el rasgo o característica que le confiera a la etnografía su impronta propia. Al respecto, Hammersley (1994), señala:

"Existe desacuerdo sobre si la característica distintiva de la etnografía es el registro del conocimiento cultural (Spradley, 1980), la investigación detallada de los padrones de interacción social (Gumperz, 1981) o el análisis holístico de sociedades (Lutz, 1981). Algunas veces la etnografía se define como esencialmente descriptiva, otras veces como una forma de registrar narrativas orales (Walker, 1981); como contraste, sólo ocasionalmente se pone el énfasis en el desarrollo y verificación de teorías (Glaser y Strauss, 1967; Denzin, 1978) Para nosotros, la etnografía(o su término cognado “observación participante") simplemente es un método de investigación social, aunque sea de un tipo poco común puesto que trabaja con una amplia gama de fuentes de investigación. El etnógrafo, o la etnógrafa, participa, abiertamente o de manera encubierta, de la vida cotidiana de personas durante un tiempo relativamente extenso, viendo lo que pasa, escuchando lo que se dice, preguntando cosas; o sea, recogiendo todo tipo de datos accesibles para poder arrojar luz sobre los temas que él o ella han elegido estudiar”

A diferencia de otras técnicas de observación, la etnografía no parte de una o varias hipótesis para recoger la información que a su vez, podría servir para su verificación. Se trata, a la inversa, de no tener puntos de vista sobre la situación observada que pueda introducir, de partida, un sesgo en la información recolectada. Las hipótesis, si se han de formular, deberían surgir con posterioridad, al hacer interpretación de los datos, en forma inductiva, basadas en el “mundo real” antes que en teorías preestablecidas.

En opinión de algunos investigadores, la investigación etnográfica debe prescindir no sólo de hipótesis previamente formuladas, sino también del uso de categorías o esquemas para hacer el registro de las observaciones. Otros, sin embargo, aceptan lo último, como manera de focalizar y orientar las percepciones de los observadores en aspectos que se estimen importantes, por ejemplo, formas de participación, formas de aprobación, continuidad de los procesos de interacción, etc.

De lo que no cabe duda razonable alguna, es que la etnografía –en cuanto técnica de análisis de datos- está marcada fuertemente por una vocación del otro. Es un oficio que desarrolla en el investigador la perspicacia de la mirada y del sentido, de la descripción y la interpretación. Sobre los rasgos esenciales de este oficio Jesús Galindo Cáceres (1998) nos enseña:

“El oficio principia en la mirada hacia el otro, en silencio, dejando que la apercepción haga su trabajo, todo tiene su lugar, todo lo que aparece forma parte de un texto que se puede descifrar. El etnógrafo confía en la situación de observación, necesita también confiar en su capacidad de estar ahí observando, sabe que requiere tiempo, su tenacidad es el último resguardo de su intención. El otro está ahí, no pertenece al propio mundo, está lejos aún, a un metro de distancia. El investigador agudiza la investigación en su mundo interior para observar, y entonces inicia el viaje al mundo del otro, un trayecto que es interior, de lo observado a los paisajes y situaciones propios, y entonces se produce el milagro, el otro empieza a ser comprendido.

La etnografía se reconfigura en comunicación, el otro y yo tenemos que aprender a relacionarnos, a respetarnos, indispensable comprendernos. El oficio y la situación han llevado las vidas a un nuevo nivel desde el cual todo se percibe distinto. El emergente nosotros es diferente y la nueva configuración de interioridad que nos incluye a ambos está en plena formación.

El oficio de sentido es la parte complementaria de la mirada descriptiva y fenomenológica. El sentido se sumerge en el lenguaje y la cultura en una perspectiva amplia y total, al tiempo que particular y restringida. Esto sucede así por la configuración misma de los acontecimientos observados y registrados, la percepción de guía por valoraciones, por significados, y esos racimos de partes conforman los sentidos mayores de la composición y de la organización social. El etnógrafo hace apuestas de sentido, tiene que afirmar algún significado a todo aquello que ha pasado por su mirada y la interacción con los otros, incluyendo la reconfiguración de la percepción de su propia percepción”.

9.3. Un ejemplo de registro etnográfico

“En el campo de la educación la observación etnográfica es aplicada mayoritariamente a la sala de clases. En ese contexto, serían aspectos relevantes o dignos de ser registrados: el escenario físico (la sala de clases, la escuela), características de los participantes (edad, sexo), ubicación espacial de los participantes (diagramas de ubicación), secuencia de los sucesos (quién habló primero, quién después, etc.), interacciones y reacciones de los participantes, y otros”[3]. Sin embargo, las categorías de observación varían –aumentan o disminuyen- de acuerdo a al contexto, por ello, nos parece más provechoso -y por cierto mucho más honesto- mostrar un breve extracto de un registro etnográfico a fin de que podamos captar –no ya el diseño o sus etapas- sino la dinámica de la observación etnográfica en el trabajo de campo.

P: Profesora

P-A: La profesora se dirige a los alumnos

P-Ao: La profesora se dirige a un alumno varón

A modo de ejemplo, a continuación presentamos un registro parcial de una observación etnográfica de una clase de Lenguaje y Comunicación.

“Al llegar, los niños ya se encuentran en sus puestos. La P. delante de ellos da las instrucciones.

Yo saludo a la P. y comentamos brevemente el calor que hace, luego me siento en su escritorio y comienzo a registrar.

La P. le pregunta a Pedro Paredes si encontró su estuche. El niño no lo ha encntrado. La P. le pregunta sus características y dice que va a averiguar quien hizo el aseo el día que se perdió. Luego da instrucciones al curso:

P-A: “Ya saquen su cuaderno...”

La P. no alcanza a terminar la frase pues se acerca un alumno con el cual conversa. Después de esto la P. va al estante y comienza a buscar algo. Mientras la profesora hace esto, varios niños se ponen de pie y casi todos conversan.

La P. se da vuelta y habla al curso-

P-A: “Yo supongo que ya terminó la conversación... que ya tenían su cuaderno abierto”.

La profesora pasa por las filas revisando de que los niños tengan el cuaderno de Lenguaje y Comunicación y separando los bancos.

La P. le llama la atención a varios niños.

P: ¡Arturo Guzmán! ¡Erick Correa! ¡Mónica! ¡José Luis! Uno por uno hay que nombrar” (en tono molesto)

P. Ao: "Ya ubíquese... estamos en clase aquí”.

P.A: “Voy a empezar a anotar a los niños que se portan mal. Tenemos reunión de apoderados hoy día”.

P.Ao: “Charlie, estamos en hora de clases, no de conversación, ¡entendamos!”

Charlie sonríe y se queda mirando a la P.

P.Ao: “José Luis, a ver, muestre su estuche”/José Luis levanta su estuche y lo muestra/.

P. Pedro R: “Ese fue el único estuche que encontramos aquí”(Voy a averiguar quién barrió hoy día)

P A: “Mire todo el tiempo que hemos perdido aquí en que Uds. estén ordenados”... Vamos a escribir la palabra impresa la palabra manuscrita. Eso fue lo que más les costó en la prueba/ le llama la atención a un Ao./. ¡Alberto Pereira! “Lo estoy esperando y esperando...estoy esperando orden y silencio”.

La P. se dirige a la pizarra y comienza a cuadricularla. Los niños cuentan en coro cada raya que hace la P. La P. comienza a escribir en la pizarra. Algunos niños la observan, otros conversan; 3 niños tienen sus libros de Lenguaje y Comunicación sobre la mesa y a ratos lo miran. Un grupo de niñas (Rosario, Nydia y otra más) repiten varias veces chi-cha.

La profesora se da media vuelta y le pide a Claudio R. Que le saque una tiza del estante; el niño lo hace.

Miguel y Héctor juegan con unas varitas... En este momento entra una P. y habla con la P. acerca de unas libretas. La P. le responde “Yo se las he pedido todos los días...Bueno hoy día hay reunión”.

/ La P. sale de la sala, la P. termina de escribir en la pizarra/ .

/ la P. vuelve a dar instrucciones/

9.4. Paquete técnico[4]

9.4.1 El programa metodológico

“Todo trabajo de investigación parte de alguna guía primaria que ayuda a orientar los pasos de cada operación necesaria de un proceso previsto, la cual puede ser muy elemental o de una gran complejidad. Hay tres momentos o factores que intervienen en el momento concreto de investigación, a saber: el investigador y su sapiencia, la situación concreta que está pronta a corregir o modificar cualquiera de nuestras variables a priori, y por último, la parte menos inestable, el programa metodológico.

El a priori de la investigación ocupa en buena parte el momento preliminar de un proyecto de investigación, de hecho, el proyecto se configura en el programa metodológico. Lo ideal es que el investigador cuente con el tiempo necesario para hacer un buen balance previo a la acción, para que su plan administrativo científico implique la mayor cantidad de imponderables y permita todo tipo de ajustes sin alterar la lógica y los principios generales de la propuesta de trabajo. Un programa rígido y estricto supone un margen de riesgo muy amplio, un umbral de costos altísimo para hacer frente a lo previsible. El rigor metodológico no corresponde por necesidad a la eficiencia de la propuesta, en más de un sentido puede entorpecerla.

El programa metodológico supone una correspondencia entre criterios de tipo lógico y técnico de manejo, obtención, registro de información, y criterios de tipo administrativo que operan sobre la lógica de la energía y recursos materiales necesarios para operar en el nivel de la información. Un buen programa supone una flexibilidad en lo concreto que permita actuar según las circunstancias, sin peligro de la caída de la propuesta. El programa supone un estratega y una ruta estratégica, los fines están claros, los medios se ajustan a las situaciones con criterios también claros y flexibles, la investigación es un proceso móvil, no rígido.

En etnografía los programas metodológicos suponen siempre un largo período de permanencia en el campo. Una investigación con énfasis etnográfico supone que el observador estará ahí, donde busca el sentido día tras día, semana a semana, mes a mes. Se requiere estar ahí sumergido en lo cotidiano con atención al cien por ciento para decidir si algo es significativo o no.

El programa metodológico en etnografía puede ser muy amplio, complementarse con diferente paquetes técnicos, pero también puede ser una apuesta simplificada y estrecha. Lo indispensable es que el investigador viva la vida del otro con el otro, de ahí todo es ganancia, riqueza complementaria. Así, el programa mínimo supone llegar, estar, recoger la mayor cantidad posible de información, vivir lo más intensamente, volver y reflexionar y reconstruir paso a paso, detalle a detalle, hasta llegar a una propuesta configuradora de sentido de lo sucedido. Las formas complejas de programa son varias, dependen de los objetivos cognitivos y de la ambición de la propuesta”.

9.4.2 Ruta de acción a priori

La etnografía supone un itinerario de exploración y descripción. Para el etnógrafo el mundo social es, en principio, un territorio donde ocurren sucesos que hay que registrar para después intentar entender. El corazón del oficio de la mirada y el sentido es el registro. El plano metodológico se configura en tres planos: explorar, describir y significar.

El etnógrafo requiere de un buen mapa de acontecimientos posibles para un registro fino de todos ellos. Este mapa es previo al momento de registro, el indagador debe ocuparse de él como primera actividad básica y estratégica, la cual antecede al trabajo pesado de la descripción detallada.

Pero volvamos a la médula del oficio. El acto mismo de registro puede ser delegado a ciertas tecnologías especializadas, lo que sigue siendo ocupación del grupo de investigadores es la sensibilidad de la mirada, que siente lo que sucede y escoge el momento y lugar del registro, así como la secuencia misma de sucesos registrables. El informador sabe que necesita información de diverso tipo antes del registro fino. Aquí puede valerse de otras formas técnicas de indagación como redes exploratorias sensitivas. En ese primer momento no se sabe lo que se va a encontrar, se tienen algunas pistas, esquemas previos, temas y asuntos hipotéticos. El indagador aprovecha todo lo que tiene a la mano como información previa, y aplica todas las técnicas pertinentes para información directa, pero todo esto tiene sentido en tanto ayuda a que el indagador sienta el terreno que pisa, interiorice el mundo que tiene frente a frente, se sumerja en su cosmos semiótico y su territorio físico. El diario de campo, en sus diversas formas, será el alter ego del etnógrafo en su exploración, porque toda la exploración no es sólo del mundo del otro, sino del propio mundo interno tocado por el otro. En la descripción como objeto cognitivo casi todo entra en juego, el detalle imposible es la meta, la construcción de mapas de todo tipo es la regla, y la obsesión por la representación es la guía central de autoridad.

A continuación se presentará una guía general de trabajo relativa a un proyecto de investigación efectuado en México llamado “Cultura nacional-cultura regional, melodrama y medios de comunicación colectiva”. De esta exposición nos interesa rescatar, a modo de ejemplo, el modelo general de la investigación, de manera lacónica, y las guías parciales de trabajo agrupadas bajo tres títulos: monografía, trabajo de campo etnográfico, y trabajo de campo sobre historias de vida. La partes que compone la propuesta del proyecto son:

a) Descripción general de la investigación, donde se presenta la investigación concreta que permite el desarrollo del método.

b) Descripción general del proceso de investigación, donde se presentan las tres grandes áreas de trabajo: monografía, etnografía e historias de vida.

c) Exposición de la lógica de la investigación, donde se expone la lógica del método, su utilidad y necesidad y

d) Presentación del modelo teórico.

Como sólo nos interesa la estructura y el diseño de la investigación en general, soslayaremos el primer punto, en el cual se describe el contenido específico sobre el cual versará la investigación.

9.4.3 Descripción general del proceso de investigación

1. El proceso de investigación se divide en tres pasos, que van de las fuentes indirectas de información: monografía, exploración etnográfica e historias de vida.

2. La monografía inicia el proceso, en ella se busca obtener un perfil general de las ciudades y el estado, llegando incluso a la precisión del barrio.

3. En la monografía se trabaja con fuentes indirectas de información, todos lo archivos, bibliotecas y bancos de información deben consultarse. De esta manera, se tiene un conocimiento exhaustivo del lugar en papel, todo queda listo para entrar en contacto directamente con la base de información que se obtiene a partir de la acción en terreno.

4. La exploración etnográfica constituye la primera etapa del trabajo de campo. En esta etapa se entra en contacto con el territorio y sus habitantes. Se elaboran mapas de barrio y de sus casas, se describe la composición familiar y sus rutinas, se arma un cuadro de la vida cotidiana en todos sus detalles. Al tiempo, se tiene un contacto objetivo e intersubjetivos, se registran los elementos objetivos de la composición social y se conversa con los actores sociales para averiguar su punto de vista sobre sus condiciones de vida.

5. La etapa de las historias de vida es la entrada y profundización en la composición subjetiva de los actores sociales, además es el momento en que el informante se convierte en un investigador de sí mismo y de la historia social. Aquí se analiza la historia individual y se arma el patrón de composición de la vida y la historia colectiva. Se pretenden definir aspectos generacionales y regionales y, considerando siempre la relación tiempo, espacio, llegar al centro de la vida individual y social, al perfil de objetivos de la vida y a la definición de situaciones vitales.

6. Sobre los diversos materiales obtenidos se aplican técnicas de análisis también diversas. La variedad va del análisis del discurso hasta la construcción tipológica. El resultado final es una matriz de composición de rasgos culturales.

9.4.4 Exposición de la lógica de la investigación

1. La investigación tiene una dimensión de trabajo e intención que la hace particular, ser al mismo tiempo un proceso de promoción cultural. La idea es que al entrar en contacto con la población se inicie una acción combinada de búsqueda de información y de promoción de la identidad cultural.

2. La promoción de la identidad cultural es mediante la reconstrucción histórica por la memoria particular y colectiva. Cuando una persona empieza a recordar y a analizar el recuerdo, sucede algo irreversible, se da cuenta, su conciencia del pasado cambia. Al mismo tiempo, cuando una persona empieza a enumerar e identificar lo que le sucede y lo que le rodea, vuelve a suceder; se da cuenta y su conciencia del presente cambia. Así, el proceso de investigación se convierte en proceso de promoción cultural.

3. El fenómeno señalado sucede así porque la investigación está montada sobre una lógica que va de la relación sujeto-objeto a una relación sujeto-sujeto. Esto sucede porque, en un principio, el investigador se aproxima a la comunidad con curiosidad e ignorancia, la comunidad es objeto, pero cuando el investigador entra en contacto con al actor social en el paso etnográfico, la situación cambia, el objeto se reconoce como sujeto, expresa su punto de vista e interpela al investigador. Y, al llegar a la historia de vida, la situación se transforma, el sujeto informante también analiza, participa para su interés en el proceso de investigación, la relación es de sujeto-sujeto-objeto, el objeto es la vida social, la historia de la visa individual y social.

4. la investigación es entonces un proceso múltiple, por un lado propicia la promoción cultural y además forma investigadores en un sentido especializado, obtiene información que puede ser difundida posteriormente, de esta manera, integra elementos de información con elementos de comunicación social y, en ese sentido, a la conciencia de la organización y de la historia.

5. El proceso de investigación va cambiando los roles del investigador y del informante, la interacción va transformándose, el contacto entre ambos pasa por varios niveles de comunicación. De lo que se trata es que, al final, el informante sea parte de la red de relaciones sociales del investigador y que el investigador sea parte de la red del informante. Este tipo de relación social peculiar, la investigación, tiene un potencial muy grande cuando uno y otro miembro de la interacción asumen vitalmente la relación. De ahí que los equipos iniciales de trabajo sean locales y participen más por entusiasmo que por otro tipo de interés.

9.4.5 Presentación del modelo teórico

1. El modelo está constituido sobre una doble línea de composición teórica, una que se desarrolla por la guía de la composición subjetiva-objetiva de la organización social, y otra que enfatiza la composición de la vida cotidiana.

2. Los procesos de composición social son objetivos y subjetivos, pues tanto los aspectos económicos como los ideológicos deben considerarse para describir, explicar, comprender y transformar una organización social específica.

3. Ambas dimensiones de composición social tienen analíticamente sus propios elementos de composición. En el caso de los procesos subjetivos de composición social se considera a la relación entre conciencia y organización como el eje básico.

4. El individuo, los grupos, las clases, se definen socialmente por la situación o lugar que ocupan en la organización social específica y por la posición o punto de vista que tienen respecto a ese lugar ocupado y los otros lugares. Es decir, los actores sociales se definen por el espacio en el cual se mueven y socializan, y por la conciencia que tienen en dicho espacio.

5. Esta relación entre situación y posición, conciencia de la organización, es producto y producción, ella deviene de la historia del sujeto, individual o colectivo, ella es la que promueve la acción mediata e inmediata del sujeto.

6. Esta conciencia de la organización es producto de la propia historia; en principio de la propia historia del sujeto en su lugar o lugares de socialización y acción para la sobrevivencia y reproducción de su ser. De ahí, que la memoria que el sujeto tenga de su vida muestra en buena parte el proceso de su composición.

7. La memoria histórica define la conciencia de la organización, y ésta, a su vez, determina en buena parte la relación del sujeto con su medio. Conocer la memoria histórica es conocer las condiciones de acción que el sujeto posee subjetivamente.

8. La identidad cultural puede ser definida como conciencia de la organización, como memoria histórica actuante del individuo respecto al medio que lo rodea.

9. Todo elemento objetivo de la vida social es producto de la subjetividad social, y esta, a su vez, es producto de la impresión en ella de la objetividad. Objetividad y subjetividad sociales, son partes de un mismo proceso de composición social.

10. La forma de acercarse a la composición social de lo micro a lo macro es la vida cotidiana. La vida cotidiana es el horno donde se cocina la vida social, en ella se dan las grandes transformaciones, en ella se confirma y continúa el orden social establecido. Sólo puede entenderse la vida social y su devenir si se comprende la vida cotidiana y su composición.

9.5. Límites y posibilidades del trabajo etnográfico

Por último, nos parece de enorme relevancia al momento de caracterizar un método de investigación social, no sólo efectuar una mera descripción, ni mucho menos presentar sólo los pro que el método nos ofrece, sino también, y con mayor razón, sus limitantes. Atendamos una vez más a las palabras de Galindo Cáceres (1998):

“La etnografía es la gran perspectiva del catálogo posible de métodos de investigación social. El oficio depende del observador, ahí su enorme riqueza y su limitación. El etnógrafo requiere tiempo para su formación, y sólo mejorará técnicamente con los años, con la experiencia reflexiva de aplicar la mirada y el sentido una y otra vez en el ir y venir de la vivencia de la percepción consciente, atenta y crítica. La etnografía depende menos de registro y medición que otras formas técnicas de investigación, aquí el investigador está al centro, de su formación depende todo, la diferencia entre un novato y un experto es enorme y definitiva. Hoy el trabajo etnográfico sigue siendo fenomenológico, pero, sobre todo, se configura hermenéuticamente. El oficio ha desplazado su énfasis de la mirada al sentido, son los que significados los que conforman la parte densa de la labor”.

Asimismo, Briones (1989) nos entrega una lista con las limitaciones que presenta la observación etnográfica, a saber:

1. El observador debe tener una buena formación teórica en sociología, antropología cultural o etnografía, además de entrenamiento en técnicas de observación.

2. Se necesitan muchas horas de formación para comprender y describir el contexto estudiado. Con frecuencia, un estudio etnográfico basado en esta técnica dura meses y aún años. Tal situación incide en los costos y, desde un punto de vista metodológico(por ejemplo, para la validez y confiabilidad) es muy difícil replicar un estudio de esta naturaleza.

3. Por lo general, la cantidad de información recogida (notas comentarios) es muy larga y difícil de sistematizar y analizar.

4. Como es casi imposible registrar todo lo observado, se abre la puerta a cierta arbitrariedad en la selección de los acontecimientos de los cuales se da cuenta en el informe final.

5. Las interpretaciones del observador o las que haga el investigador que analiza los datos pueden contener apreciaciones subjetivas que distorsionan seriamente la naturaleza misma de las situaciones observadas.

9.6. Sugerencias Bibliográfícas

- Galindo Cáceres, Luis Jesús: “Etnografía. El oficio de la mirada y el sentido.” En “Técnicas de Investigación en sociedad, cultura y comunicación”. Addison Wesley Logman: México, 1998.

- Briones, Guillermo: “Evaluación de programas sociales. Teoría y Metodología de la Investigación Evaluativa. PIIE: Santiago, 1985.

- Briones Guillermo: “Métodos y técnicas avanzadas de investigación aplicadas a la educación y a las ciencias sociales”. Modulo 3: “Técnicas e instrumentos para la recolección de informaciones”, PIIE: Santiago, 1989.

- Hammersley, Martín y Atkinson, Paul: “Etnografía: métodos de investigación” Ed. Paidos: Barcelona, 1994.


[1] Briones, Guillermo(1989)

[2] Citado en “Evaluación de programas sociales” de Guillermo Briones(1985)

[3] Guillermo Briones(1989)

1 comentario:

nina dijo...

Interesante trabajo. Me sacaste las palabras de la boca en ciertas líneas. Buena iniciativa, saludos!